Domingo 22.08.2010 | 06:55
Editorial
PANORAMA POLITICO

La fibra más sensible y los límites de la alegría

Analizamos los hechos políticos de la semana, los cuales estan signados por lo económico. El debate sobre el 82% para los jubilados y la actualización de la asignación por hijo, por parte del gobierno de Closs, marcan los hechos relevantes y proyectan posibles consecuencias en el plano futuro.

Desde hace algunos años se ha ganado un lugar en la enciclopedia virtual de la sabiduría popular el dicho que señala al bolsillo como la fibra más sensible del hombre. La pobreza, los modelos de éxito individual y la irracional competencia entre los hombres fueron fortaleciendo y justificando esta triste máxima del saber popular.

Como es lógico, este concepto esta presente en la política, cada vez más canibalizada, individualista y especuladora, llegando a erosionar las bases de su propia justificación y razón de ser, que es el ejercicio de acciones de orden colectivo.

Esta semana el bolsillo estuvo en el centro de la escena, más claro que nunca.

La puesta en escena del 82% por parte de los sectores opositores al gobierno, fue exitoso, no solo por el resultado parlamentario sino porque logró poner en debate la justicia del reclamo por encima de las razones presupuestarias.

Las claves del éxito inicial se potencian, en el caso de la victoria en Diputados, porque todo el arco opositor se unió en la especulación de que los costos políticos del veto los paga el kirchnerismo, sin importarles mucho la viabilidad económica del 82%.

Las explicaciones gubernamentales sobre el impacto presupuestario de los $40.000 millones, que demandaría esa medida y el riesgo de colapso del sistema previsional, parecen justificaciones de un avaro, para importantes sectores de la sociedad.

La oposición sabe “que la fibra más intima” de los jubilados es de fácil acceso y que además la memoria es selectiva, poco importa al parecer que este gobierno haya impulsado la Leyde movilidad jubilatoria y que en el último año se haya producido una recomposición de 26,5% de las jubilaciones, “La alegría de un aumento salarial dura hasta que cobran el segundo sueldo”, a partir allí los beneficios políticos de otorgar un aumento vuelven a casi a cero, es por ello que el discurso oficial de autoreferenciarse “como el gobierno que más hizo por los jubilados” y  demonizar a los que sin memoria y sin vergüenza hablan ahora desde la oposición del 82% móvil, parece encontrar oídos sordos en los jubilados y en gran parte de la sociedad.

Es difícil para un gobierno que construye permanentemente escenarios antagónicos, entender que su capital político en un sector de la sociedad se licua frente a la posibilidad o la promesa de una mejora económica, “la fibra más sensible” manda, y no importa mucho de quien sea la mano que se levanta en el Congreso.

Es también inconcebible para el kirchnerismo que su pelea contra Clarín o los noventosos o con quién elijan de blanco, no es “la” pelea cotidiana de los argentinos, la cual  es esencialmente individual y económica, por lo que no logra involucrarse en ninguna cruzada colectiva, es tal vez esta disociación la que descoloca permanentemente al kirchnerismo, los sectores estratégicos de la oposición lo saben y cuando pueden, lo meten al gobierno en ese brete.

Es que la acotada visión de la bipolaridad,- la política, no la psicologica-, no le permite al kirchnerismo reconocer tonalidades, como no lo hizo con su batalla contra el campo, ahora responde también sin contemplaciones ni graduaciones ante el 82%, poniendo así enfrente a sectores sociales que originalmente están más cerca del gobierno que de los que están detrás de esta megaoperacón política.

No aparece en ningún lugar de la agenda oficial, la posibilidad de la gradualidad o la aplicación parcial del 82% en determinados sectores más relegados, como en su momento le pareció sacrílego el proyecto de Felipe Solá de discriminar la aplicación de la retenciones según las superficies. El caso Solá es un ejemplo, donde estaba antes de la 125 y donde ahora.

Este escenario también tiene su proyección en la tierra colorada.

Los diputados nacionales encolumnados dentro de PJ y la renovación votaron en contra del 82%, pero esa homogeneidad se vería interrumpida en el Senado, en donde Viana aparece cada vez más independiente del kirchnerismo, situación que repercute directamente en el PJ. La semana pasada el voto del Presidente del PJ contrario a la postura oficial en el tema del INDEC, provocó una primera oleada de críticas y hasta se mencionó llevar el caso al Tribunal de Disciplina partidario, lo cierto es que tanto en el caso del INDEC como en el del 82% se tocan no una, sino las dos fibras más sensibles del kirchnerismo, el bolsillo y la autoridad política. Aunque la reciente medición de fuerzas internas en el Congreso partidario lo revalidaron y lo fortalecieron internamente a Viana, dirigentes de menor peso interno y con aceitados vínculos con el gobierno nacional o con el entorno kirchnerista, se prueban el saco de interventor.

La operación se completa con la anuencia o el aliento de sectores de la renovación que prefieren un PJ intervenido y disciplinado a un peronismo opositor en lo provincial y peligrosamente independiente en lo nacional.

Otra actividad del gobierno de Closs, pero en este caso de trascendencia pública, ha sido el reconocimiento del retraso en el monto que le pagaba el Gobierno provincial a sus empleados en concepto de asignación familiar. La iniciativa oficial sorprendió a casi todos, hasta a los que vienen reclamando desde hace años por esta actualización, el impacto va, sin dudas, más allá de la sorpresa y va a repercutir tanto en los bolsillos de los empleados estatales, como en el comercio local y en las cuentas públicas.

Aunque la medida haya sido sorpresiva, fue posterior al aumento de los haberes mínimos y otras respuestas positivas sectoriales en lo salarial. Todo parece ser parte de un intento de recomposición en la relación del gobierno con sus empleados, situación que se inició en los 90 con el IETE y abrió una brecha cada vez más profunda.

Hay que ver si tocando “la fibra más sensible” de los empleados públicos misioneros, el gobierno logra de acá al 2011 disipar los riesgos de una escalada de reclamos, que le otorgaban a la oposición un justificativo muy explícito sobre los límites y deficiencias de

la Renovación

en el gobierno.

El gobierno sabe que no solo dificulta el día a día a la gestión los reclamos salariales de los empleados, sino que esta disconformidad abre la puerta de los secretos, los negocios y la ineficacia en la gestión de los recursos del Estado.

Así Misiones nuevamente será un ensayo de prueba si la “fibra más sensible” alimentada hoy le servirá al gobierno provincial de bálsamo en su carrera al 2011 o si es verdad que “la alegría de un aumento salarial solo dura hasta que cobra el segundo sueldo”.

 

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Comentarios
Nombre: Ernesto Leguía
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Independientemente de las motivaciones políticas y/o esfuerzos presupuestarios que pueda tener el Poder Ejecutivo, tales medidas siempre serán favorables por su valoración y aceptación social.


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